La plaza de mercado del barrio El Restrepo es un lugar en apariencia física igual a todas las demás salvo por una diferencia. Si se habla con la persona correcta se puede conseguir cualquier tipo de animal que no se consigue en las tiendas de mascotas. Esta práctica de tráfico de animales ha puesto en alerta a las autoridades.
La modalidad que utilizan estos traficantes para establecer contacto con sus clientes parte de los mismos puestos legales de la plaza. Cuando los clientes llegan al mercado y preguntan por animales exóticos, los vendedores regulares les dan un teléfono al que pueden llamar a preguntar por las especies.
El traficante ofrece una larga lista con los animales disponibles para que el comprador escoja. A partir de ese primer contacto telefónico, el traficante establece un lugar de encuentro con el cliente para concretar la venta.
“Lo más caro que hay son los tucanes azules que los cobraba por 800 mil pesos, tucanes rojos por 400 mil pesos, micos de noche por 200 mil pesosâ€, afirma Felipe Ríos, el Concejal de Bogotá quien hizo la denuncia.
Lo más insólito de todo es que las ventas pueden producirse a domicilio. Como los traficantes no pueden exhibir en venta animales ilegales en la plaza de mercado, mantienen a su mercancía oculta y disponible para entrega. “Encontramos que hay tráfico de animales en Bogotá a domicilio. Nos llegaron denuncias de la comunidad que nos informó que en la plaza de El Restrepo uno podía adquirir cualquier animalâ€, dice el cabildante con respecto a las acusaciones.
Este negocio cada vez se vuelve más grande. Según la Fiscalía General de la Nación, actualmente salen a la venta internacional 600 mil animales de Colombia ilegalmente, de los cuales 200 mil son primates. No se trata sólo de tráfico interno; también hay animales que son vendidos en el mercado negro al mejor postor y llevados fuera del país. Las cifras ubican a Colombia como el segundo país en tráfico de animales.
“Este tráfico es como una pirámide. Comienza con indígenas o campesinos que capturan a las especies, luego un intermediario se contacta con los traficantes internacionales y, finalmente, son ellos los que se las venden a los clientesâ€, afirmó la jefe de la unidad de delitos contra el medio ambiente, la capitana Mabel Hernández.
La venta ilegal de especies también afecta a los ecosistemas, tanto del lugar de donde es sacado el animal como aquel al que llega. Cuando un animal es sacado de su hábitat crea un desequilibrio en los ciclos del ecosistema.
“Los animales ya están adaptados a sus medios y son muy especialistas, por lo que si se les saca no van a sobrevivir. Además es grave para el entorno, ya que hay una capacidad de carga de medio, que si se rompe afecta a todo el hábitat, quebrando de esta manera el equilibrio naturalâ€, afirmó la bióloga Maria Camila Villegas.
Colombia tiene una gran debilidad a la hora de enfrentar el tráfico ilegal de especies. Los recursos de las autoridades ambientales no son suficientes para combatir estos delitos, el tema no tiene una posición destacada en la agenda del país y no hay leyes que castiguen como se debe a los traficantes. A menos que se tomen las medidas necesarias, este delito seguirá en la impunidad.
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